sábado, 12 de septiembre de 2015

El síndrome del ecuatoriano promedio

A veces en mi cuarto estando sólo, quisiera acabar con todo, siento que en esta vida no tengo chance, que todo lo que hago es un percance... 
El que lo leyó cantando es un chevere como yo, y el que no tiene ni idea de lo que escribo, bueno, supongamos que es un extranjero perdido en este blogg..


Pero volviendo a lo serio, después de una semana pesada, cansada y atareada, me di cuenta que sufro el síndrome del ecuatoriano promedio: ME QUEJO.
Me quejo del Gobierno 
Me quejo del Alcalde 
Me quejo de Correa
Me quejo del tráfico y los ATM 
Me quejo de mi sueldo 
Me quejo de los precios. 
Me quejo de las zorritas de mis redes
Me quejo del señor que me alquila el departamento 
Me quejo de los gastos de mi hijo 
Me quejo del padre de mi hijo
Me quejo de mi equipo 
Me quejo de la Tv basura, Vamos con todo y compañía 
Me quejo y me quejo...


Y creo que todos somos así,  en su gran mayoría, es nuestra naturaleza.. Y pasamos amargados porque según nosotros somos infelices, no tenemos la suerte del vecino y vivimos maldiciendo y deseando el mal.
Sin pensar que..

Somos un país que no vive bombardeado, con miedo y zozobra

Tenemos un transporte público que pasa cada 5 minutos o menos para llevarnos a cualquier lado. 

Tenemos trabajo


Tenemos aún los alimentos básicos.

Tenemos acceso al Internet

Tenemos televisión

No sufrimos de catástrofes naturales, como terremotos, tifones, tsunamis.



No tenemos hambre

Tenemos agua

No tenemos enfermedades catastróficas

Dejamos a nuestros hijos en sus escuelas con la seguridad de que regresarán a casa, y no sean impactados con alguna bala o atentado bomba.

Y creo que la que últimamente me impactó muchísimo es, NO vemos a nuestros hijos morir en la orilla del mar buscando un mejor lugar para vivir.

Y así, en nuestra 'desdicha' somos seres afortunados, y cuando estoy refutando por alguna cosa, o quejándome por algo, me detengo a reflexionar un poco y decir GRACIAS.
Hay personas que viven en peores situaciones, y no es que me alegre por eso, al contrario.. Soy agradecida porque yo estoy aquí viendo a mi hijo crecer, jugar, aprender y dormir, mientras en algún otro lugar alguna madre llora por sus hijos muertos.

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