viernes, 19 de diciembre de 2014

NO AL CAMISETAZO

El amor por un equipo de fútbol, el sentimiento que conlleva alentar a sus jugadores, la pasión de la hinchada, la emoción y alegría de gritar sus goles y el orgullo de su historia es algo con lo que se nace y se forja durante los primeros años de nuestras vidas. 

Al colocarnos la camiseta de nuestro equipo favorito, al que amamos y por el cual nuestra piel se eriza, estamos haciendo un compromiso de amor y fidelidad que quizá, sea el más grande e importante de nuestras vidas.

Cuando vistes la camiseta de un equipo no solo asumes tú el compromiso de fidelidad, sino que le debes respeto a todos los que comparten el sentimiento por el club que elegiste. Ser incondicional y no defraudar ni dejar de confiar y apoyarlos nunca.

Para algunos fanatismo, para otros locura, no importa lo que el resto piense, importa lo que pienses tú y la forma en como apoyes a tu club. 

Por eso debemos elegir bien al equipo que alentaremos, no porque sea el mejor o el peor sino porque lo acompañaremos siempre. La camiseta será nuestra bandera y debemos llevarla con nosotros, aferrada a nuestro corazón siempre.

Porque uno puede cambiar de nombre, de país, de nacionalidad, de religión, de familia, de pareja y hasta de sexo pero NUNCA, nunca se debe cambiar de equipo.