jueves, 29 de enero de 2015

Para personas con criterio formado.

Soy Barcelonista de corazón y socia al día en sus pagos con el club. No soy antiemelecsista ni contraria a ningún equipo del Ecuador. No soy enferma, me gusta ver el fútbol, aprender y poder hablar del mismo. 

Cuando es de admirar los logros de otros equipos, incluyendo los del equipo rival Emelec, lo hago y con gusto. Cuando es de felicitarlos y aceptar que en algunas ocasiones son mejores que mi equipo lo hago, y eso me hace sentir grande.

Sé de la grandeza de mi equipo, sé de la trayectoria y de sus triunfos y me enorgullezco de ellos, así mismo acepto las falencias y los malos ratos. Y de la misma manera acepto la trayectoria y los triunfos de los demás. 

Cuando perdimos la final contra Emelec, lloré y mucho, quizás como nunca había llorado en la vida. Pero me levanté de ese dolor, acepté la derrota y me sentí en paz.

Supongo que esto hacen las personas maduras e inteligentes. Para el resto quedan los insultos y las ofensas. El no aceptar que perdieron, no aceptar la derrota y hacer más grande la herida, porque SI, es una herida, una "espina" como dicen los emelecsistas que jamás nos la podremos sacar. 

Insultar más no te hace más hincha ni el mejor aficionado. Burlarte de los otros equipos no hará que el tuyo sea mejor, discutir con otros hinchas o reclamar a los que no van al estadio no hará que tu equipo sea campeón. Yo en eso trabajo día a día.

Me enrumbo a estudiar y ejercer un periodismo parcial, como lo hacen con el mayor de los gustos algunos profesionales de los medios . Entendí que la carrera que elegí, es una carrera para gente con personalidad, para gente inteligente, tolerante y con mucho criterio. Para gente que no se enferma y para gente que le gusta aceptar y decir la verdad. 

Por eso admiro a muchos periodistas deportivos de radio y tv, que he tenido el gusto de conocerlos y tratarlos. Ver o escuchar como se desenvuelven con tanta naturalidad al hablar de equipos que yo sé que no son hinchas. Y me llena de satisfacción porque así como ellos yo también puedo lograrlo. 

No está estipulado en ningún lado a qué edad empezamos a madurar y hacernos tolerantes en todas las cosas, pero por lo que he visto, por lo que leído, tengo el desagrado de conocer gente que se llenará de hijos, de canas y de arrugas y JAMÁS podrán disfrutar de un buen fútbol sano, de una conversación de opiniones diferentes amenas, porque se escudarán siempre en una "enfermedad" que solo los hace ser intratables. 

El título es claro: Para personas con criterio formado. 


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