lunes, 9 de junio de 2014

Si, soy madre soltera.

De niñas algunas mujeres crecieron con la idea de que una mujer con hijos no podía quedarse sin marido porque no podría salir adelante y se convertiría en un fracaso. Retrocedemos 25 o 30 años tal vez donde la mujer debía tener un macho a lado para sentirse segura y capaz de sacar adelante a sus hijos.

Y después de tantos años se me hace difícil creer que en plena era de la tecnología, del modernismo y de igualdad en los géneros algunas mujeres piensen aún de ésta manera retrógrada.

Salen embarazadas y son obligadas a casarse con alguien a quien posiblemente no amen de verdad, porque el qué dirán es más fuerte que cualquier sentimiento de los implicados. Todos sabemos que lo peor es obligar a alguien a permanecer en contra de su voluntad junto a otra persona que no ama.

Obligar a un hombre a permanecer junto a mi, casarme con él porque tiene que mantenerme a mi y a mi hijo, y otros pensamientos tontos. Porque pasará el tiempo y el matrimonio se terminará, y después?? Que van hacer?

Y simplemente no, no comparto el absurdo pensamiento de las madres, abuelas y tías que hacen que perdamos la dignidad, hagamos bochinches y demandemos a los "irresponsables" que no quieren seguir atados a nosotras.

Y lo que es peor, en algunos casos, hacerse de la vista gorda y hacer como que nada ha pasado. "Y qué es de tu marido?" "Está trabajando, está de viaje, está enfermo", porque estará haciendo cualquier otra cosa inventada solo por no tener los pantalones y decir: ESTOY SEPARADA.

Acaso es un pecado? Acaso nos vamos a morir? Por supuesto que no. No tenemos que aguantar desplantes, no tenemos que vivir tristes, amargadas y sufriendo por alguien que no merece nuestro pensar y por supuesto no merece ni una lágrima nuestra.

Las mujeres de ahora nacimos con un chip de huevos y valentía integrada, tenemos piernas y espaldas fuertes, tan fuertes como para levantarnos tantas veces sea necesario. Un corazón grande donde solo cabe amor del bueno, el de nuestros hijos. Brazos firmes para llevarlos de la mano y ojos llenos de lágrimas de felicidad al ver tarjetas de Felicitación diciendo eres madre y padre para mi, te amo.

Porque criamos a nuestros hijos de la mejor manera, porque los hacemos fuertes, trabajadores, fieles y conscientes de lo duro que es la vida, porque se convierten en princesas y príncipes de nuestras vidas, porque les damos paz y un hogar lleno de amor.

Por eso, a ti mujer, la próxima vez que alguien te pregunte si estás separada del padre de tus hijos, dirás con la frente en alto SI, SOY MADRE SOLTERA.


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